Al manejar múltiples transferencias, resulta clave conocer los límites vigentes y preparar correctamente la documentación exigida por la normativa.
El crecimiento de los pagos electrónicos y las transferencias bancarias convirtió a ARCA en un actor clave para supervisar movimientos de dinero y solicitar documentación cuando se superan los umbrales establecidos por la normativa vigente. Informar previamente sobre envíos o recibos de montos elevados y evitar fraccionar grandes sumas ayuda a reducir controles adicionales.
Conocer eEstos límites y qué operaciones pueden quedar bajo análisis permite anticiparse a pedidos de información y reducir el riesgo de bloqueos, demoras o retenciones de fondos, mientras que las transferencias con origen legal y respaldadas formalmente suelen procesarse sin problemas.
En cambio, movilizar sumas importantes sin la documentación requerida puede generar complicaciones, sanciones, inmovilización de cuentas e incluso la intervención de la Unidad de Información Financiera (UIF), aunque el esquema actual busca equilibrar mayor comodidad para los usuarios con el control necesario para prevenir evasión fiscal y lavado de activos.
Para evitar bloqueos y agilizar la liberación de fondos, es clave contar con documentación que respalde cada operación. Entre los comprobantes más solicitados por bancos y entidades financieras están contratos de compraventa, facturas de monotributistas o responsables inscriptos, recibos de sueldo, comprobantes de jubilación, constancias de inscripción al monotributo y certificados de origen de fondos firmados por un contador público.
Además, algunas transferencias pueden estar sujetas a tributos, como Ingresos Brutos o el Impuesto al Cheque del 0,6%, generalmente a cargo del receptor de los fondos. El concepto consignado en la transferencia funciona como un dato clave para eventuales verificaciones, por lo que mantener la información clara y completa es fundamental para asegurar que los movimientos bancarios se procesen sin inconvenientes.