La cumbre del G7 en Francia comenzó marcada por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y por la presión europea para que Donald Trump acompañe nuevas sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania.
La cumbre del G7 comenzó en Évian, Francia, con dos temas centrales en la agenda internacional: el acuerdo impulsado por Estados Unidos para poner fin a la guerra con Irán y la intención de los líderes europeos de aumentar la presión económica sobre Rusia por la guerra en Ucrania.
El encuentro reúne durante tres días a las principales potencias económicas occidentales, con la ausencia de China, y tiene como protagonista central al presidente estadounidense Donald Trump, quien llegó a la cita tras anunciar un memorando de entendimiento con Teherán.
Gran parte del primer día estuvo atravesado por el pacto entre Washington y Teherán. Trump fue recibido por el presidente francés Emmanuel Macron, quien expresó apoyo a una eventual implementación del acuerdo.
El mandatario estadounidense sostuvo que el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo y gas, deberá estar abierto desde el viernes y sin cobro de peajes.
Además, afirmó que Irán no continuará enriqueciendo uranio con fines militares, aunque el futuro del programa nuclear iraní formará parte de las negociaciones durante un plazo de 60 días.
El acuerdo aparece como un primer paso hacia la desescalada en Medio Oriente, aunque todavía quedan puntos sensibles por resolver, especialmente el alcance del control sobre el programa nuclear iraní y la situación de los aliados regionales de Teherán.
La segunda etapa de la cumbre está enfocada en la guerra en Ucrania. Los líderes de Francia, Reino Unido y Alemania intentan convencer a Trump de endurecer nuevamente la presión sobre Vladimir Putin y avanzar con más sanciones económicas contra Moscú.
El objetivo europeo es que Washington vuelva a mostrarse alineado con Kiev y acompañe medidas orientadas a limitar los ingresos energéticos de Rusia.
Según medios internacionales, una de las opciones en análisis es restablecer o ampliar sanciones sobre el petróleo ruso, una medida que podría golpear una de las principales fuentes de financiamiento del Kremlin.
Trump dejó abierta esa posibilidad durante el inicio de la cumbre: "Pronto podremos hacer eso, porque el petróleo ahora está fluyendo", dijo al referirse al impacto de la reapertura del estrecho de Ormuz sobre los mercados energéticos.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenskiy también llegó a Francia, aunque no participó de todas las reuniones principales. Su agenda incluyó encuentros bilaterales con Trump y con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.
Tras su reunión con el mandatario estadounidense, Zelenskiy sostuvo que los socios de Ucrania se comprometieron a respaldar al país si la guerra continúa durante el invierno y se producen faltantes de combustible.
"Si la guerra no ha terminado para el invierno y se producen escaseces, todos los socios se comprometieron a apoyar a Ucrania con suministros de gasóleo, gas natural y gasolina", afirmó el jefe de Estado ucraniano.
Con Georgieva, Zelenskiy abordó el proceso de reformas económicas que Ucrania debe completar para acceder a nuevos desembolsos del crédito acordado con el FMI.
Ucrania busca avanzar en el cumplimiento de los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, que incluyen reformas fiscales y medidas para fortalecer la estabilidad financiera.
En su cuenta de X, Zelenskiy destacó que habló con Georgieva sobre la implementación de reformas para reforzar la economía y crear un entorno más transparente y competitivo.
Uno de los puntos más sensibles es una reforma impositiva pendiente, que podría incorporar el pago de IVA para pequeños trabajadores autónomos que actualmente están exentos por sus bajos ingresos.
El cierre de la cumbre está previsto para este miércoles. Hasta ahora, Reino Unido y Francia impulsan mayores sanciones contra el petróleo ruso, mientras que Washington insiste en la necesidad de avanzar hacia negociaciones.
La combinación de la reapertura del estrecho de Ormuz, la baja del precio del crudo y la posibilidad de nuevas sanciones contra Rusia convierte a la energía en uno de los ejes centrales del encuentro.
Con Medio Oriente en una etapa de frágil desescalada y Ucrania reclamando más presión sobre Moscú, el G7 enfrenta una discusión clave sobre cómo equilibrar diplomacia, sanciones y estabilidad económica global.