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Mundo Inteligencia artificial

El CEO de Microsoft afirmó que la IA vuelve más valioso el conocimiento de los trabajadores

Satya Nadella introdujo el concepto de "capital de tokens" para explicar cómo las empresas pueden transformar el conocimiento de sus trabajadores en sistemas propios de inteligencia artificial y nuevas ventajas competitivas.

Lunes, 15 de Junio de 2026

El CEO de Microsoft, Satya Nadella, planteó una nueva mirada sobre el impacto de la inteligencia artificial en las empresas y en el trabajo. Según el ejecutivo, la IA no reduce el valor del capital humano, sino que puede volverlo todavía más importante.

El planteo fue publicado por Nadella en un ensayo difundido el 14 de junio en la red social X, donde introdujo el concepto de "capital de tokens" para describir el conjunto de modelos, herramientas y sistemas de inteligencia artificial que una organización puede construir a partir de su propio conocimiento interno.

La idea busca responder a uno de los principales temores que genera la IA: la posibilidad de que los sistemas automatizados reemplacen progresivamente a los trabajadores. Para Nadella, el conocimiento, la experiencia, el criterio profesional y las relaciones construidas por las personas se vuelven más valiosos a medida que las empresas desarrollan tecnologías propias.

Qué es el capital de tokens

El término "token" proviene del lenguaje técnico de los modelos de inteligencia artificial. Se refiere a las unidades básicas que los modelos de lenguaje utilizan para procesar información y generar respuestas.

Nadella tomó ese concepto y lo llevó al plano empresarial. Según su visión, cada organización acumula un conocimiento particular compuesto por datos internos, procesos específicos, decisiones históricas, flujos de trabajo, relaciones comerciales y experiencia operativa.

Cuando ese conocimiento se convierte en modelos, evaluaciones y herramientas de IA entrenables, pasa a formar parte de lo que el CEO de Microsoft denomina capital de tokens.

En ese esquema, la ventaja competitiva no surgirá únicamente de comprar herramientas desarrolladas por terceros, sino de transformar la experiencia acumulada por los propios empleados en sistemas capaces de aprender, mejorar y escalar dentro de cada negocio.

Cómo se construye esta ventaja competitiva

Nadella sostuvo que las empresas deberán desarrollar mecanismos propios de entrenamiento y evaluación para sus sistemas de inteligencia artificial.

Uno de los elementos que mencionó son las evaluaciones privadas, es decir, métricas diseñadas por cada organización para medir el desempeño de los modelos según objetivos concretos del negocio. No se trata de utilizar parámetros genéricos, sino de crear benchmarks adaptados a cada actividad.

También destacó los entornos privados de aprendizaje por refuerzo, espacios donde la IA puede entrenarse con datos, escenarios y situaciones reales de cada empresa. En lugar de depender solo de datasets públicos, los modelos pueden aprender de la experiencia interna acumulada.

La tesis central es que la inteligencia artificial puede capturar conocimiento humano, amplificarlo y convertirlo en una herramienta capaz de escalar. Bajo esa lógica, el trabajador no se vuelve obsoleto, sino que se transforma en la fuente principal del valor que alimenta el sistema.

El contraste con los despidos en el sector tecnológico

La postura de Nadella aparece en un momento incómodo para la industria tecnológica. Numerosas compañías incorporan inteligencia artificial al mismo tiempo que reducen sus plantillas y reorganizan áreas enteras.

Durante los últimos meses, varias empresas anunciaron recortes de personal mientras avanzaban en proyectos de automatización, agentes de IA e infraestructura digital. En muchos casos, los despidos fueron justificados como parte de procesos de eficiencia operativa y adaptación tecnológica.

Ese escenario alimenta el debate sobre el impacto real de la inteligencia artificial en el mercado laboral. Algunos ejecutivos sostienen que la IA aumentará la productividad de los trabajadores y creará nuevas oportunidades, mientras que otros analistas advierten que determinadas tareas podrían ser reemplazadas por sistemas automatizados.

Las funciones más vulnerables son aquellas de carácter repetitivo, administrativo o fácilmente estandarizable. En paralelo, las grandes tecnológicas destinan miles de millones de dólares al desarrollo de modelos avanzados, considerados por muchos especialistas como la próxima gran plataforma tecnológica después de internet y los teléfonos inteligentes.

El riesgo de concentración tecnológica

Nadella también planteó una advertencia sobre el riesgo de que el valor generado por la inteligencia artificial quede concentrado en unas pocas plataformas dominantes.

Según su análisis, si solo un pequeño grupo de empresas controla la infraestructura, los modelos más avanzados y la mayor parte de los beneficios económicos derivados de la IA, podrían generarse tensiones similares a las observadas en algunas etapas de la globalización.

La comparación apunta a períodos en los que determinados sectores productivos perdieron competitividad frente a cambios estructurales, con impactos profundos en comunidades, industrias locales y mercados laborales.

Por ese motivo, el CEO de Microsoft defendió la idea de que las compañías desarrollen capacidades propias de inteligencia artificial, en lugar de depender exclusivamente de proveedores externos.

La autonomía tecnológica, en ese escenario, se convierte en una cuestión estratégica. Aunque Microsoft es uno de los principales proveedores globales de servicios de IA, Nadella impulsa un modelo en el que las empresas no solo consuman tecnología ajena, sino que construyan sistemas propios a partir de su conocimiento interno.

El desafío de equilibrar tecnología y personas

El planteo de Nadella refleja una de las discusiones centrales del sector tecnológico: si la inteligencia artificial será una herramienta para potenciar el trabajo humano o si acelerará la sustitución de empleos.

Mientras las compañías continúan invirtiendo en automatización, el desafío será encontrar un equilibrio entre la incorporación de nuevas tecnologías y la preservación del valor que aportan las personas dentro de las organizaciones.

Para el CEO de Microsoft, el futuro no estará determinado únicamente por la capacidad de las empresas para desarrollar sistemas de IA cada vez más avanzados. También dependerá de su habilidad para transformar el conocimiento de sus trabajadores en una ventaja competitiva sostenible.

El concepto de capital de tokens propone una salida a la tensión entre automatización y empleo. Si las empresas logran capturar, ordenar y escalar el conocimiento humano mediante sistemas propios de inteligencia artificial, los trabajadores no se vuelven prescindibles: se convierten en el activo más valioso de la organización.