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El "factor Allasino": Por qué el intendente de Luján es el preferido del Gobernador

En el tablero político de Mendoza, donde las lealtades suelen ser de cristal y las internas se dirimen a cielo abierto, hay un vínculo que rompe la lógica de la polarización tradicional: la relación entre Alfredo Cornejo y Esteban Allasino.


Lunes, 13 de Abril de 2026

Si bien Allasino llegó a la intendencia de Luján de Cuyo bajo el ala de Omar De Marchi —el principal antagonista del gobernador—, Cornejo no ha escatimado en gestos de aproximación. En público, el mandatario provincial suele destacar que administraciones como la de Luján "se vienen haciendo bien", pero es en el terreno de lo privado y en el análisis de las formas donde se comprende el verdadero interés del gobernador.

Gestión sobre Relato

Para Cornejo, la política es, ante todo, gestión de recursos y eficiencia. En los pasillos de Casa de Gobierno se comenta con frecuencia que el gobernador valora en Allasino su perfil técnico por sobre el militante. Allasino no es un "cuadro" que creció al calor de las unidades básicas o los comités, sino un ingeniero que entiende de costos, logística y ejecución de obra pública.

El estilo "ejecutor": A Cornejo le seduce la capacidad operativa de Allasino. En un contexto nacional de "no hay plata", el intendente de Luján ha mantenido un ritmo de gestión que el gobernador considera profesional y moderno.

La previsibilidad: Mientras otros dirigentes se pierden en la retórica de la confrontación, Allasino ha sabido tender puentes institucionales. "Qué gano yo peleándome por temas secundarios", ha dicho el intendente, una frase que resuena como música para los oídos de un Cornejo que busca gobernabilidad y resultados tangibles.

El pragmatismo como punto de encuentro

El reciente acercamiento político no es casualidad. Cornejo ve en Allasino a una figura que habla su mismo idioma: el de la responsabilidad fiscal y la eficiencia administrativa. No es solo que le gusten sus formas; es que Allasino representa el tipo de dirigente con el que el radicalismo gobernante se siente cómodo trabajando: alguien que prioriza el "hacer" sobre el "decir".

Incluso en el marco de una posible alianza electoral o estratégica, el gobernador reconoce que Allasino ha logrado blindar su gestión de las esquirlas de la pelea Cornejo-De Marchi. Ese pragmatismo —el de sentarse a negociar obras y logística para su departamento sin importar el color político— es lo que Cornejo elogia como un síntoma de madurez política.

Para Alfredo Cornejo, Esteban Allasino no es un adversario a batir, sino un gestor a captar. Los elogios constantes son el reconocimiento a una forma de hacer política que se aleja de la "rancia" discusión partidaria para centrarse en la resolución de problemas. En privado, el gobernador lo tiene claro: le gusta el estilo de Allasino porque, en el fondo, es el espejo del modelo de provincia que él intenta consolidar.