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El equipo mendocino que quiere hacer historia en el Mundial de Robótica: 24 jóvenes, un robot y un sueño

Con un robot diseñado para limpiar arrecifes, estudiantes mendocinos buscan clasificar al Mundial de Robótica en EE.UU.. Antes tienen que clasificar en Brasil. Una historia de sacrificio y dedicación.

Viernes, 14 de Marzo de 2025
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Un aula pequeña fue transformada en un taller lleno de cables, herramientas y sueños para que 24 jóvenes mendocinos trabajen incansablemente y le den vida a un robot que los lleve al FIRST Robotics Competition. El equipo se llama Andes Robotics. Sus integrantes tienen entre 11 y 18 años. Son estudiantes de secundaria, uno de primaria y mentores de la UNCuyo y del ITU (Instituto Tecnológico Universitario).

El proyecto lo fomenta la Fundación Tomas Alva Edison. Este 18 de marzo viajan nada menos que al gigante sudamericano: Brasil. Allí­ buscarán clasificar y representar a América Latina en el Mundial de Robótica en Estados Unidos, más precisamente en Houston, Texas.

El equipo cursa sus estudios con normalidad en las mañanas. En las tardes se dividen los dí­as -no entran todos en el taller - y dedican horas valiosas al armado, comunicación y programación.

No es sólo un proyecto tecnológico; es una historia de esfuerzo, pasión y comunidad. Con cada pieza que ensamblan, estos chicos no solo construyen un robot, sino también un futuro lleno de posibilidades. 

De Mendoza al mundo: un equipo unido por la robótica

El equipo, bautizado como Andes Robotics, está conformado por estudiantes de entre 11 y 18 años, provenientes de distintas escuelas de Mendoza pero principalmente de la Tomas Alva Edison, una escuela de gestión privada en el corazón de Guaymallén. Divididos en áreas como comunicación, programación, diseño y mecánica, cada uno aporta su talento para que el robot funcione a la perfección.  

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Los chicos de mecánica ultimando detalles del robot. Foto:Marcos Garcia/MDZ

"??Somos un equipo diverso", explican entusiasmados dos de los chicos junto con su docente y agregan que uno de los chicos va a la primaria y tiene 12 años recién cumplidos. Es que el talento y la pasión, evidentemente, no tiene edad. Además, tienen mentores, alumnos de la Facultad de Ingenierí­a de la UNCuyo y del ITU que los guí­an compartiendo sus conocimientos en áreas técnicas más complejas.  

Un robot con propósito ecológico 

El robot que construyeron tiene una misión clara: contribuir al cuidado del medio ambiente. Inspirado en la temática Reef Stage, el proyecto simula la limpieza de arrecifes marinos. El robot debe retirar "??algas"? (representadas por pelotas verdes) y colocar "??corales"? (tubos de pvc) en diferentes niveles de dificultad.  

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Ajustando el brazo del robot. Foto:Marcos Garcia/MDZ

"??No solo es una competencia, es una forma de concientizar sobre problemas reales"?, comenta una de las estudiantes. La competencia valora no sólo la eficiencia del robot, sino también la colaboración entre equipos, fomentando un espí­ritu de cooperación y solidaridad.  

De Singapur a Brasil: un camino de esfuerzo y superación 

El equipo ya tiene experiencia en competencias internacionales. En 2023 participaron en la First Global Challenge en Singapur y lograron una destacada posición que les permitió clasificar para la Free Robotic Competition, una liga de alto nivel. Esto fue la clave. "Todo empezó en Singapur".

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Trasladando el robot para la foto grupal. Foto: Marcos Garcia/MDZ

Ahora, el próximo desafí­o es Brasil. El  equipo completo consta de 24 estudiantes, más docentes, mentores, madres y padres. En total son 38 personas que el 18 de marzo viajarán a Sí£o Paulo para competir en la etapa regional. Si logran clasificar, el sueño de llegar al Mundial en Houston estará más cerca que nunca.  

El desafí­o económico: un esfuerzo comunitario

Uno de los mayores obstáculos es el financiamiento. Las familias, en su mayorí­a de clase media y trabajadoras han hecho un gran esfuerzo para cubrir los gastos. Principalmente, los chicos y chicas junto a sus familias y docentes venden uvas en el Parque San Martí­n. Además, aprovechan para comentarle lo que están haciendo a la comunidad, la cual ha respondido con solidaridad.  

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Estudiantes y sus familias juntando dinero para viajar.

"??Los padres han dejado hasta sus trabajos para apoyarnos"?, relata uno de los mentores. Justo habí­a un papá que se encontraba en la escuela porque les habí­a acercado algunas herramientas que podí­an serles útiles. "Estamos muy contentos por los chicos. Nos estamos endeudando para que puedan viajar, pero lo hacemos porque queremos que sean mejores que nosotros. Que les vaya mejor", explica orgulloso.

Los gastos para viajar a Brasil ya están casi cubierto, pero el mayor desafí­o será juntar el dinero para ir a Houston en caso de clasificar. Para ello, buscan sponsors y donaciones.  

Más que una competencia: un proyecto con impacto social

Más allá de los premios y reconocimientos, el equipo ve en la robótica una herramienta para resolver problemas sociales. "??El robot que estamos construyendo podrí­a aplicarse en tareas de limpieza o conservación ambiental"?, comenta uno de los estudiantes.  

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Parte del equipo en la sala de Comunicación y Programación.

Además, el proyecto ha unido a familias, docentes y empresas locales, demostrando que la educación y la tecnologí­a pueden ser motores de cambio. "??Esto no es solo un logro nuestro, es de toda la comunidad"?, concluye uno de los jóvenes.  

Próximos pasos: enfocados en Brasil  

Mientras ultiman los detalles del robot y resuelven los últimos desafí­os técnicos, el equipo mantiene la mirada en Brasil. "??Estamos nerviosos, pero confiamos en nuestro trabajo"?, dicen. Con el apoyo de sus familias, la comunidad y la fundación, estos jóvenes mendocinos viven, con mucha pasión y esfuerzo, un sueño que parece no tener lí­mites.