Mediante la Resolución General 1166, el organismo regulador dispuso que los movimientos de fondos deberán realizarse exclusivamente por transferencia bancaria o CVU. Fuerte malestar entre los operadores por el impacto en las pymes.
En un drástico giro regulatorio condicionado por la merma en los ingresos fiscales, la Comisión Nacional de Valores (CNV) emitió la Resolución General N° 1166 mediante la cual eliminó la utilización de cheques físicos y electrónicos (eCheq) como instrumento de cobro y pago en las cuentas de inversión administradas por los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC). La disposición revierte formalmente la flexibilización aplicada hace apenas cuatro meses -que permitía el fondeo con títulos que acumularan más de un endoso- y establece que, a partir de ahora, todo flujo monetario hacia o desde los agentes bursátiles deberá canalizarse de manera obligatoria a través de transferencias hacia cuentas bancarias a la vista o billeteras virtuales (CVU) asociadas al CUIT de los clientes.
La justificación oficial de la CNV argumentó la urgencia de dotar de disponibilidad inmediata a los fondos, mitigar contingencias por rechazos operativos y fortalecer la trazabilidad para prevenir maniobras distorsivas. Sin embargo, el desencadenante directo de la medida radica en el marcado deterioro en la recaudación del Impuesto sobre los Débitos y Créditos Bancarios (IDCB), tributo que registró retrocesos interanuales en términos reales del 11% en junio, 6,3% en julio y 9% en agosto. Las alertas emanadas desde los despachos de recaudación detectaron que múltiples corporaciones utilizaban el circuito del eCheq endosado directamente a las ALyC como una estrategia lícita para rentabilizar liquidez sin pasar por cuentas corrientes, eludiendo la alícuota del 0,6% por movimiento.
La marcha atrás oficial despertó un inmediato y unánime repudio entre los principales analistas y operadores de la plaza financiera local, quienes advirtieron que la prioridad estrictamente recaudatoria conspirará contra el dinamismo y la bancarización de la economía real. Desde diversas firmas de inversión y consultoras del sector advirtieron que esta marcha atrás constituye un claro retroceso para la inclusión de las pequeñas y medianas empresas en el mercado de capitales, privando a la cadena comercial de un mecanismo ágil de financiamiento y liquidez de corto plazo para cerrar un atajo impositivo que el propio Estado había habilitado en mayo.