Ezequiel Bustos circulaba hacia el sur a la altura del kilómetro 14 cuando un impacto destruyó el parabrisas frente a su rostro. Pese a que vio sospechosos acercarse a pie, evitó maniobras bruscas y denunció abandono de la concesionaria.
Un conductor que circulaba durante la madrugada por la Autopista Buenos Aires-La Plata sufrió un violento ataque en el kilómetro 14 de la traza, a la altura de Wilde, cuando arrojaron un proyectil de gran porte desde un puente peatonal con la presunta intención de obligarlo a detener la marcha para asaltarlo. El damnificado, Ezequiel Bustos, registró a través de sus redes sociales el estado de destrucción total en el que quedó el parabrisas delantero -del lado del conductor-, con esquirlas de cristal esparcidas por todo el habitáculo, un episodio que no derivó en una tragedia vial fatal únicamente por la serenidad con la que el automovilista resolvió la maniobra.
En declaraciones televisivas a TN, la víctima detalló la mecánica de la agresión y remarcó la peligrosidad del momento exacto del impacto. "Fue a las tres de la mañana en sentido a La Plata, pasando la estación de servicio; me tiraron algo desde un puente y me estalló el vidrio en la cara", relató Bustos, agregando que optó por no dar volantazos ni clavar los frenos para no provocar un choque en cadena con los rodados que venían detrás: "No paré porque vi gente acercándose a pie a unos 200 metros sobre la banquina; si doblaba me mataba o me chocaban los otros coches".
Tras el impacto, el joven intentó reportar la emergencia en las cabinas del peaje de Berazategui y mediante los teléfonos de atención vial, pero denunció una absoluta desidia y falta de respuesta inmediata por parte de la empresa concesionaria AUBASA. "En la autopista hay cero seguridad, no me maté de casualidad y nadie te atiende ni se hace cargo en el momento", fustigó con indignación, señalando que la firma le indicó enviar un correo electrónico con un plazo de espera de cinco días hábiles para auditar las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas sobre la autovía.
El damnificado radicó la denuncia penal en la comisaría de Wilde -donde debió esperar más de tres horas para formalizar el trámite- y alertó a la comunidad de usuarios sobre la reiteración de estas emboscadas nocturnas en la zona sur del conurbano. La modalidad delictiva de arrojar adoquines, cascotes y piedras desde los cruces peatonales para inutilizar los vehículos y abordar a las víctimas sobre la cinta asfáltica continúa encendiendo las alarmas de los automovilistas, quienes reclaman mayores patrullajes preventivos y cerramientos perimetrales en los puentes.
Fuente: Infobae.