El presidente Javier Milei redobló sus cuestionamientos hacia Lula da Silva al calificarlo de "ladrón" y "corrupto". La controversia, iniciada tras un acto político en San Pablo, derivó en una severa protesta diplomática del Palacio de Itamaraty.
El presidente de la Nación, Javier Milei, reavivó el conflicto diplomático con la República Federativa del Brasil al ratificar de manera pública sus descalificaciones contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, a quien volvió a calificar de "ladrón", "corrupto" y "presidiario" durante una entrevista televisiva. El jefe de Estado argentino argumentó que sus declaraciones corresponden a una descripción fáctica basada en los antecedentes procesales de la causa Lava Jato, sosteniendo que el líder del Partido de los Trabajadores fue condenado en dos oportunidades y permaneció 580 días detenido hasta que la Corte Suprema brasileña anuló sus sentencias. En su argumento, Milei enfatizó que la liberación del mandatario vecino respondió a un vicio de competencia territorial dictaminado por la Justicia en 2021 y no a una declaración formal de inocencia sobre los hechos imputados.
El conflicto escaló tras la participación del Presidente argentino en la Convención Nacional del Partido Liberal celebrada en San Pablo, donde ofreció un encendido discurso en respaldo a la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro para los comicios de este año. Durante la jornada, Milei fustigó a la administración brasileña y dirigió duras críticas contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, provocando la inmediata reacción del canciller brasileño Mauro Vieira. La diplomacia del país vecino calificó los dichos de inéditos y sin antecedentes en la historia de la relación bilateral, disponiendo la citación de urgencia del embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, e iniciando el llamado a consultas de su representante en Buenos Aires, Julio Bitelli.
El eje de la controversia técnica radica en las resoluciones firmadas por el tribunal supremo de Brasil en 2021, las cuales declararon la incompetencia de los juzgados federales de Curitiba para juzgar a Lula da Silva, derivando las causas a la jurisdicción de Brasilia y anulando posteriormente el material probatorio recabado por los fiscales del caso. Frente al malestar generado en la región, el canciller argentino Pablo Quirno descartó la posibilidad de un quiebre formal en las relaciones bilaterales, mientras que Brasilia autorizó el posterior retorno del diplomático Bitelli a la sede de la embajada sin precisar una fecha concreta para su reincorporación.

El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, advirtió a los inversores que un eventual gobierno peronista revisará las medidas de Javier Milei. La declaración se dio en el marco de sus gestiones para lograr la unidad del PJ junto a Máximo Kirchner.
Por su parte, el presidente Lula da Silva reaccionó ante las declaraciones durante un acto partidario desarrollado en el estado de Ceará, asegurando que la extrema derecha no volverá a gobernar su país de cara al próximo turno electoral. En su mensaje, el líder brasileño desestimó el impacto de los respaldos internacionales cosechados por la oposición de su país, desafiando de manera abierta las intervenciones políticas tanto del mandatario argentino como del expresidente estadounidense Donald Trump en el escenario político local.