Los trabajos viales abarcarán un tramo de 16 kilómetros financiado íntegramente con los Fondos del Resarcimiento. Los dos frentes iniciales de tareas operativas, el impacto en la circulación diaria y el diseño proyectado para los próximos años.
El principal corredor de conectividad vial que enlaza los departamentos del Gran Mendoza con el sur provincial y el transporte internacional ingresará en una etapa de reconfiguración histórica. El Gobierno de Mendoza confirmó que este miércoles 8 de julio de 2026 comenzarán formalmente las obras de refuncionalización integral del Acceso Sur (Ruta Nacional 40), una intervención clave orientada a optimizar la seguridad y agilizar el tránsito diario de más de 70.000 vehículos.
El proyecto de infraestructura demandará una inversión superior a los 57 millones de dólares, costeada de forma íntegra a través de los Fondos del Resarcimiento por la Promoción Industrial. Las tareas operativas abarcarán un segmento crítico de 16 kilómetros de extensión, delimitado entre la calle Juan José Paso (en el límite con Maipú y Godoy Cruz) y el empalme definitivo con la Variante Palmira-Agrelo sobre la Ruta Nacional 7.
Las autoridades viales de la provincia diseñaron un esquema de abordaje progresivo para evitar estrangular el flujo automotor desde la primera jornada de movimientos de suelo. Para el inicio de las actividades mecánicas de las cuadrillas se determinaron dos frentes de trabajo iniciales, ubicados en sentido sur-norte, de Azcuénaga a Anchorena, y en sentido norte-sur, de Paso a Boedo, donde las labores se concentrarán de forma exclusiva sobre las banquinas sin afectar la traza principal.
Aunque durante esta primera etapa se podrá circular de manera habitual por los carriles, se solicitó a los conductores transitar con máxima precaución y respetar estrictamente la señalización vial para garantizar la seguridad de los operarios. Natalio Mema, ministro de Gobierno e Infraestructura, ponderó la decisión de la administración provincial de intervenir de forma directa sobre una traza de jurisdicción nacional para dar respuesta a una demanda histórica y motorizar el desarrollo productivo.
La reforma medular del diseño civil radicará en la incorporación de una tercera trocha por sentido de circulación en el sector comprendido entre las calles Paso y Azcuénaga, una mejora diseñada para absorber un flujo proyectado que superará los 100.000 vehículos en los próximos 12 años. Esta ampliación estructural permitirá incrementar la capacidad de carga de la calzada, reduciendo los tiempos de viaje y separando de forma eficiente el tránsito local del transporte de larga distancia.
Asimismo, las planillas técnicas incluyen un ambicioso desarrollo de infraestructura con la construcción de tres nuevos puentes en las intersecciones de Malabia, Castro Barros y Zapiola, además del ensanche de las estructuras elevadas de Bulnes y Anchorena y la creación de rotondas distribuidoras en Aráoz y Azcuénaga. Finalmente, el tramo que llega hasta la Ruta 7 recibirá una reconstrucción completa de la calzada para dotarla de los estándares de resistencia necesarios para el Corredor Bioceánico.