El trabajo, pionero en el país e impulsado por Franco Donadel, busca aportar evidencia para fortalecer la adopción y garantizar entornos protectores para NNyA.
El estudio, en concreto, pone el foco en la vinculación afectiva entre los adultos adoptantes y los NNyA que han atravesado vulneración de derechos. Es llevado a cabo por Franco Donadel, becario del INCIHUSA-CONICET, quien analiza cómo las expectativas, las emociones y los preconceptos influyen en la construcción de estos nuevos lazos familiares.
El investigador explica que su trabajo se centra en los momentos iniciales de la vinculación, cuando los adultos se encuentran por primera vez con quienes podrían convertirse en sus hijos. "Es una instancia bastante particular, ya que ninguna de las dos partes se conoce", señala Donadel a SITIO ANDINO, y agrega que se trata de un proceso atravesado por "distintos estados emocionales particulares".
Su trabajo indaga en las competencias socioemocionales de los adoptantes, el apego adulto y las ideas previas sobre adopción, con la hipótesis de que estos factores impactan directamente en la forma de relacionarse con los niños y adolescentes.
El especialista subraya que la adopción no puede reducirse a un acto de solidaridad. "Vivenciar la adopción de esta forma puede ser riesgoso", advierte, porque el objetivo central es proteger los derechos de la infancia, garantizando entornos afectivos, protectores y estables.
Al mismo tiempo, identifica una brecha entre la realidad y las expectativas: muchos proyectos adoptivos están orientados a niños pequeños, mientras que una gran cantidad de adolescentes y niños y niñas mayores de cinco años esperan una familia. Esa diferencia explica buena parte de los tiempos de espera y de las dificultades para concretar la inclusión familiar.
Una de las fortalezas del proyecto es su enfoque longitudinal, que acompaña a las familias en el tiempo para observar la evolución de los vínculos. En este sentido, Donadel destaca que casi no existen investigaciones empíricas en psicología sobre adopción en Argentina y en Latinoamérica: "Diría que son nulos en la disciplina de la psicología". Por eso, este trabajo se convierte en un aporte pionero, construido además en articulación con el Registro Provincial de Adopción de Mendoza, lo que permite integrar la evidencia científica con la práctica cotidiana de los equipos técnicos.
En estudios previos sobre adopciones exitosas en Mendoza, Donadel halló un elemento clave: la capacidad reflexiva de los adoptantes. "Implica poder pensarse a uno mismo, revisar expectativas, ser flexible y dar lugar a la alteridad", explica.
De hecho, muchas familias desarrollan esta habilidad a través de procesos terapéuticos, experiencias vitales o el acompañamiento de grupos de familias por adopción, espacios que, según el investigador, resultan fundamentales porque permiten construir miradas más realistas y humanas sobre el proceso. A esto, se suman las redes de apoyo, que sostienen la vida cotidiana y acompañan los momentos de mayor impacto emocional.
Por su parte, Gabriela Morelato, investigadora del CONICET y directora de tesis de Donadel, destaca que lo fundamental de este trabajo -enmarcado en la realización del doctorado en psicología del especialista-, es su calidad de "pionera" en lo relativo a "proporcionar datos significativos sobre el tema y en ofrecer respaldo a aspectos relacionados con la elección y continuidad de los procesos de adopción"
"Contar con evidencia científicafortalece y valida lo que los profesionales hacen con tanta experticia, en situaciones muy difíciles y de mucha adversidad debido a la complejidad de la temática", completa.
El estudio de Donadel invita a revisar el modo en que la sociedad habla de adopción y de los niños, niñas y adolescentes, además de poner en valor el enfoque de derechos humanos.
Para los adultos que hoy transitan este camino, el especialista recomienda construir el proceso con empatía, escucha y apertura, sabiendo que los vínculos no surgen de un día para otro, sino que se tejen en el encuentro diario. Así, la adopción se convierte en un espacio de reparación vincular y crecimiento mutuo, donde cada gesto de cuidado va dando forma, lentamente, a un nuevo hogar.FUENTE: SITIO ANDINO