El ambiente egipcio se dio vuelta totalmente. El final del partido fue aún peor, las aguas agarraron más fuerza y la intención de pelea no decayó. El técnico se le fue al humo de forma amenazante a un fotógrafo y continuó peleándosede palabra con empleados de la organización, mientras iba rumbo al vestuario acompañado por Ibrahim y otros integrantes de su grupo de trabajo.




