Bancos internacionales ya habían advertido, cuando el barril de petróleo estaba en 80 dólares (hoy ya está en u$s100) que la economía argentina es una de las más frágiles a los coletazos de la guerra.
La política y economía libertarias avanzan por carriles divergentes. Mientras el gobierno de Javier Milei se anotó resonantes triunfos en la arena política durante el período de sesiones extraordinarias en el Congreso de la Nación, en la arena económica, que se suponía sería el fuerte del mandatario libertario, las dudas se apilan una sobre otra mientras que las certezas son cada vez menos.
A pesar de los denodados esfuerzos de los voceros libertarios por sostener un relato que se cae a pedazos, el estallido de la guerra en Medio Oriente tras la ofensiva contra Irán lanzada de manera unilateral por el tándem Trump-Netayahu, dejó al desnudo los límites del plan económico.
Ya era difícil sostenerla incluso antes de la guerra. Es que desde mayo del año pasado la inflación entró en una espiral ascendente que ya prometía extenderse en los próximos meses y que se espera se profundizará merced de las consecuencias de la guerra.
Ahora con la disparada del precio del petróleo, que llegó a tocar los 120 dólares y luego se estabilizó en torno a los 100 dólares, se prevé que la inflación seguirá en alza. Es que, tras la decisión del gobierno de Milei y de su ministro de Economía, Luis Caputo, de eliminar el denominado barril criollo que desanclaba el precio interno del petróleo del internacional, la disparada del barril se trasladará de manera a los surtidores de combustible. La intervención de YPF podría hacer que la suba no sea abrupta sino "en cuotas".