La aplicación del nuevo esquema de segmentación energética se retrasó por cuestiones técnicas y el impacto en las facturas recién se sentirá a partir de marzo.
El Gobierno decidió postergar hasta febrero la puesta en marcha del nuevo esquema de subsidios para la electricidad, el gas y las garrafas, una modificación que estaba prevista para entrar en vigencia durante enero. La medida apunta a ganar tiempo para resolver cuestiones administrativas y técnicas vinculadas al cruce de datos de los usuarios, con el objetivo de evitar errores en la segmentación que puedan derivar en facturas mal emitidas o reclamos masivos.
Según explicaron fuentes oficiales, la decisión no responde a un cambio en la estrategia macroeconómica ni a un replanteo del rumbo fiscal, sino a la necesidad de asegurar una correcta implementación del sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Todavía restan pasos formales, como la oficialización de los nuevos cuadros tarifarios por parte de la Secretaría de Energía, un trámite indispensable para avanzar con el esquema definitivo.
El contexto social también jugó un rol clave en la determinación. El Ejecutivo reconoce que el impacto de las tarifas sobre los hogares es un tema sensible, por lo que busca minimizar posibles fallas en un proceso que afectará directamente a millones de usuarios. En ese marco, enero transcurrirá sin cambios: continuarán vigentes los subsidios actuales según los niveles de ingresos establecidos hasta ahora.
De manera excepcional, el esquema incluirá una bonificación adicional del 25%. Así, durante febrero, la electricidad contará con un subsidio del 75%, mientras que el gas, que habitualmente no tiene subsidios en verano, recibirá un descuento del 25%. Ese beneficio extra se reducirá de forma gradual, a razón de un 2% mensual, hasta desaparecer completamente en el transcurso de un año.